20 ‘ROAD MOVIES’ IMPRESCINDIBLES (yII)

•mayo 9, 2013 • 2 comentarios

Ir a la —> PARTE I

‘MAD MAX’ (George Miller, 1979)

Una ‘road movie’ con sabor australiano que arrasó las taquillas de medio mundo. Con una estética heredada del ‘spaguetti western’, está ambientada en un futuro distópico pos nuclear, donde el bien más preciado es la gasolina. Lo que más llama la atención de la película es la novedosa estética lograda con una gran economía de medios. Tras este éxito, el tándem Miller-Gibson repetiría con una segunda parte, considerada por algunos incluso mejor que la primera, y una tercera algo más floja pero con la presencia estelar de Tina Turner. En 2014 está previsto el estreno de una cuarta parte dirigida por el propio director de la trilogía original. Una curiosidad, en el video que acompaña esta reseña el villano recita una estrofa de la canción ‘Rocker’ de AC/DC.

‘DUEL’ (Steven Spielberg, 1971)

La pesadilla de cualquier conductor. El protagonista intenta adelantar un camión cisterna en medio del desierto; desde ese instante, el perverso camionero le someterá a un acoso constante hasta darle caza. En su primer largo, planteado en un principio únicamente para televisión, Spielberg hace gala de un dominio del pulso narrativo impropio de un cineasta de su edad. La historia mantiene la intriga al no mostrarnos en ningún momento el rostro del camionero psicópata. Pero, como en otras cintas del género, el protagonista indiscutible es el camión, al que se dota de personalidad propia hasta el punto de llegar a convencernos de que está vivo.

‘PARIS, TEXAS’ (Win Wenders, 1984)

Especialmente recordada por su hipnótica banda sonora, obra del guitarrista Ry Cooder, nos cuenta la historia de un hombre amnésico que aparece de repente en el desierto de Texas. El destino le dará una segunda oportunidad mientras trata de reconstruir los pedazos de su vida. Estamos ante la mejor película, a mi juicio, de Win Wenders, que logra retratar con maestría la amargura de la pérdida causada por los errores del pasado y la posterior redención a través del perdón. Sin duda, la escena de la cabina del peep show es uno de los grandes momentos del cine. El director alemán cuenta en su filmografía con otra ‘road movie’ notable que podríamos considerar en cierto modo precursora de esta, ‘Alicia en las ciudades’ (Alice in den Städten, 1974).

‘DIARIOS DE MOTOCICLETA’ (Walter Salles, 2004)

El director brasileño documenta en esta ‘road movie’ latinoamericana el viaje que en 1952 realiza un joven Ernesto “Che” Guevara junto a su amigo Alberto Granado a bordo de una vieja Norton. Dejando atrás la comodidad del hogar en Buenos Aires, el espíritu aventurero que imprima todo viaje iniciático les llevará a recorrer más de 10.000 kilómetros a lo largo y ancho del continente sudamericano. Lo que comienza siendo un viaje impulsado por la curiosidad y las ganas de divertirse, terminará transformando su forma de percibir la realidad. La película refleja la importancia de un viaje que les llevó a asumir el compromiso de sus vidas.

‘BONNIE & CLYDE’ (Arthur Penn, 1967)

A finales de los 60, el celuloide inmortalizó la historia real de dos jóvenes delincuentes que camparon a sus anchas por el centro de Estados Unidos durante la Gran Depresión. Su sangrienta escena final, en la que la cámara lenta se convierte en un recurso narrativo más que remarca la violencia de una manera casi alegórica, sentó las bases del nuevo cine que ya había iniciado el gran Sam Peckinpah. Su director prácticamente alumbró un nuevo género, el de parejas de delincuentes a la fuga. No en vano, títulos posteriores como ‘Malas tierras’ (Badlands, 1973), ‘Amor a quemarropa’ (True romance, 1993) o ‘Asesinos natos’ (Natural born killers, 1994) beben directamente de la cinta de Penn.

‘INTO THE WILD’ (Sean Penn, 2007)

Cuenta la historia real de Christopher McCandlessun joven idealista que abandona todas sus posesiones y emprende un viaje en busca de sí mismo que le llevará a atravesar Estados Unidos rumbo a Alaskala última frontera. La naturaleza, en su vertiente más salvaje y exuberante, es la auténtica protagonista de la película, un verdadero canto a la libertad individual y una invitación a conocer la belleza (y la crudeza) de este mundo. La majestuosidad con la que Sean Penn graba la naturaleza es abrumadora, pero la película esconde también el alto precio que a veces tenemos que pagar por nuestra libertad y que queda resumido muy bien en una frase: “A veces los hijos pueden ser muy crueles con los padres”.

‘THELMA Y LOUISE’ (Ridley Scott, 2007)

Dos mujeres deciden emprender un viaje de fin de semana para escapar de la frustación y la rutina que envuelve sus vidas. Heredera directa de las de los 80, ‘Thelma y Louise’ es una historia de amistad que, como buena ‘road movie’, muestra la evolución interior de ambas mujeres, dispuestas a liberarse a toda costa de la autoridad machista. La acción principal se desarrolla en la carretera, en localizaciones de Arizona, Arkansas, Colorado, California y Utah. Quedará para siempre en la retina de los enamorados del cine, entre otras cosas, por su emocionante final, rodado en el Parque Estatal Dead Horse Point de Utah, no en el Gran Cañón como podría parecer.

‘THE STRAIGHT STORY’ (David Lynch, 1999)

Historia basada en hechos reales. Un anciano, Alvin Straight, emprende un viaje de 500 kilómetros a bordo del único medio de transporte del que dispone, su cortacésped, para despedirse de su hermano enfermo de cáncer, con el que no se habla desde hace años. Una película que avanza despacio, como la montura de su protagonista, hacia lo más profundo del alma. A destacar dos grandes protagonistas, su banda sonora y los bellos escenarios naturales de Iowa y Wisconsin. Del mismo director sobresale también Corazón salvaje’ (Wild at heart, 1990), otra ‘road movie’ pero con el tono surrealista marca de la casa.

‘EASY RIDER’ (Dennis Hopper, 1969)

Una de las primeras ‘road movie’ de la historia, o al menos la que inauguró el género como tal en el cine moderno. Dos moteros hippies de Los Angeles recorren el suroeste de Estados Unidos para entregar un cargamento de droga en Nueva Orleans, una excusa para dar un repaso a la sociedad estadounidense de la época. Una película que se convirtió instantáneamente en un hito de la contracultura y a la que hay que acercarse teniendo muy presente el contexto social en el que surgió: recesión económica, segregación racial, tensiones internacionales, boom del movimiento hippie… y en plena guerra de Vietnam. Dejando a un lado su discutible calidad artística, esta obra asentó las bases de las ‘road movies’ actuales.

‘VANISHING POINT’ (Richard C. Sarafian, 1972)

El encargo es sencillo: es viernes por la noche y un conductor clandestino debe llevar un coche de Denver a San Francisco antes del lunes. Sin embargo, la misión se convertirá en una carrera frenética contra la autoridad y contra sus propios fantasmas. Rodada en plena posguerra de Vietnam, la película recoge el desencanto de la sociedad norteamericana de aquellos momentos y contiene una fuerte crítica antisistema, encarnada por el locutor radiofónico que hace las veces de narrador. Pero, sin duda, el verdadero protagonista de la cinta es el Dodge Challenger R/T 440 de 1970 conducido por Kowalski, un coche mítico homenajeado por Tarantino años más tarde en su estupenda ‘Death Proof’ (id, 2007), que sirvió para desenterrar esta joya del género para el gran público.

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20 ‘ROAD MOVIES’ IMPRESCINDIBLES (I)

•abril 13, 2013 • 6 comentarios

Con un poco de retraso, os traigo el Especial que he preparado con motivo de la visita número 10.000 al blog. Y digo con retraso porque a día de hoy ya hemos superado las 15.000 😛

Pero aquí, como del cerdo, se aprovecha todo, así que la fiesta va a ser doble porque celebramos también el primer año de vida del blog; no hay mal que por bien no venga. Un año plagado de viajes, cine y carreteras, muchas carreteras…

Y como este blog nació para aunar cine y viajes, que mejor manera de celebrarlo que con un especial con las mejores ‘road movies’ de la historia, el género cinematográfico que reúne en un mismo espacio nuestras dos pasiones.

El cine se ha sentido atraído desde siempre por la carretera, convirtiéndola en referente visual y aprovechando su poder metafórico para desarrollar la historia a través del viaje. Muchas películas gravitan alrededor de una carretera, un camino que tiene más que ver con el desarrollo interior de los personajes que con el trayecto en sí.

Para saber de lo que estamos hablando, me permito tomar prestada la definición de ‘road movie’ de la Wikipedia, que me parece bastante acertada:

“Road movie (del inglés, literalmente “película de carretera”) es un género cinematográfico cuyo argumento se desarrolla a lo largo de un viaje. Herederas de la tradición literaria del viaje iniciático, que se remonta a la Odisea homérica, las películas de carretera combinan la metáfora del viaje como desarrollo con la cultura de la movilidad individual de los Estados Unidos y el Occidente opulento después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la posesión de un automóvil se vuelve uno de los signos de la identidad adulta. Ha servido de influencia a este género también el escritor y poeta Jack Kerouac, quién en sus novelas mas reconocidas como ‘En el camino’ o ‘Big Sur’ trata las historias en la carretera. Los orígenes del género datan de la época clásica del star system de Hollywood, pero comienza a distinguirse específicamente de otras temáticas en los años 60, donde la noción del viaje es parte explícita de la temática”.

‘MY OWN PRIVATE IDAHO’ (Gus van Sant, 1991)

River Phoenix, en uno de sus últimos papeles antes de morir de sobredosis con tan sólo 23 años, interpreta a un joven, Mike, que se prostituye en la calle y que sufre repentinos ataques de narcolepsia. Junto a su amigo Scott (Keanu Reeves) emprenderá un viaje para encontrar a su madre. Estamos ante una ‘road movie’ intimista en la que lo realmente importante es la evolución interior de ambos personajes, dos inadaptados que buscan su lugar en el mundo. Una de las mejores películas de Gus van Sant, que se inspiró en varios relatos de William Shakespeare a la hora de crear la historia.

‘THE GAUNTLET’ (Clint Eastwood, 1977)

Un policía adicto a la bebida debe escoltar a una prostituta desde Las Vegas hasta Phoenix para que pueda testificar en el juicio contra un mafioso. Sin embargo, alguien muy poderoso está empeñado en que no lleguen a su destino, convirtiendo el recorrido en una auténtica cacería humana. La película es una orgía de disparos en la que la policía no escatimará balas para detener a nuestro héroe. Además del final del autobús, épico, destaca una escena en la que los agentes demuelen a balazos una casa en la que se refugian los protagonistas; puro exceso. No es, ni mucho menos, la mejor película de Clint Eastwood como director, pero sí que destila todo el carisma del prototipo de personaje que lo encumbró a la fama.

‘SMOKEY AND THE BANDIT’ (Hal Needham, 1977)

Bandit, el rey de la carretera, debe recoger un camión de cerveza en Texarkana y conducirlo a través del país hasta Atlanta en sólo 48 horas si quiere ganar 80.000 dólares. En tono de comedia, la película reunió a tres estrellas del momento: Burt Reynolds, Sally Field y un Pontiac ‘Firebird’ Trans Am de 1976. Tal fue el éxito, que se produjeron dos secuelas, la segunda bastante más floja y la tercera directamente para olvidar. Las persecuciones y los accidentes de coches son el leit motiv de esta cinta en la que destaca el personaje del sheriff tejano Buford T. Justice, alias “Smokey”, obsesionado con capturar al escurridizo Bandit desde que la novia de su bobalicón hijo lo abandonara por este.

‘FASTER, PUSSYCAT! KILL! KILL!’ (Russ Meyer, 1965)

Un hito de la serie B. Billie, Rosie y Varla son tres bailarinas gogó a las que les gustan los coches rápidos y meterse en problemas. Así, cuando encuentran en medio del desierto a una joven pareja los retan a una carrera: él acaba muerto y a ella la secuestran. La cinta lleva el sello inequívoco de su director, Russ Meyer: mujeres “neumáticas” contoneándose en el desierto, ‘rednecks’, sexo y mucha violencia, algo que sería una constante en su filmografía posterior, de corte erótico. La mayor parte de la película está rodada en pleno desierto de Mojave, California.

‘THE HITCHER’ (Robert Harmon, 1986)

Un thriller de carretera con hechuras de ‘road movie’. Un joven debe llevar un coche desde Chicago hasta San Diego. Por el camino recoge a un autoestopista que le confiesa que es un asesino. El joven consigue echarlo en el último momento del vehículo y comienzan a jugar al gato y al ratón entre ambos. La película nos hace partícipes en todo momento de la angustia del protagonista y destaca por la inquietante actuación de Rutger Hauer, en el mejor momento de su carrera. La cinta se inspira en la interesante ‘El autoestopista’ (The hitch-hicker, 1953) y tiene algo de la espléndida ‘El desvío’ (Detour, 1945), dos clásicos de la serie B que se han convertido por derecho propio, como la que nos ocupa, en películas de culto.

‘MIDNIGHT RUN’ (Martin Brest, 1988)

Un ex policía de Chicago reconvertido en caza recompensas recibe una suculenta oferta a cambio de encontrar a un contable que se ha fugado con 15 millones de dólares de la mafia. Sin embargo, la tarea no será fácil ya que la mafia, el FBI y otro caza recompensas van tras ellos. Un thriller de acción en tono de comedia que destaca por la gran química de sus dos protagonistas. Por un lado, Robert de Niro en, quizás, su rol cómico más brillante y, por otro, un Charles Grodin en el mejor papel de su carrera, sin duda, “El Duque”. La película mantiene en todo momento un ritmo ágil mientras acompañamos a los protagonistas en una carrera contrarreloj por llegar a Los Angeles antes de que expire el tiempo establecido por el agente de fianzas.

‘TWO-LANE BLACKTOP’ (Monte Hellman, 1971)

Estamos ante la ‘Easy rider’ de los 70, una ‘road movie’ existencialista reflejo de la sociedad norteamericana del momento. Una austera visión condicionada por el desencanto de la era post hippie, parca hasta en el título (“Carretera asfaltada en dos direcciones”, en castellano). Dos chicos recorren Estados Unidos compitiendo en carreras ilegales. Los elegidos para interpretarlos son dos cantantes muy populares de la época: James Taylor y Dennis Wilson, batería de The Beach Boys, que pasan sus días alrededor de la Ruta 66. De hecho, la película ha quedado como testigo mudo de esta mítica carretera, antes de que las grandes autopistas acabarán con ella.

‘NEAR DARK’ (Kathryn Bigelow, 1987)

Mezcla de géneros –’western’, vampiros y ‘road movie’–, esta película contribuyó a modernizar el mito de los “chupasangres”. Caleb, un joven cowboy, es seducido por una misteriosa chica que justo antes del amanecer le muerde en el cuello y huye. Ella forma parte de un grupo de vampiros nómadas que vaga sin rumbo fijo y que finalmente acoge al joven Caleb, que rehusa matar para alimentarse. Curiosamente, se estrenó el mismo año que otro hito ochentero del cine de vampiros adolescentes: ‘Jóvenes ocultos’ (Lost boys, 1987), con la que mantiene algunos paralelismos. La cinta contiene algunas escenas muy logradas, como la del bar, y cuenta con grandes actuaciones, destacando especialmente Bill Paxton, en el papel de Severen.

‘A PERFECT WORLD’ (Clint Eastwood, 1993)

Otra ‘road movie’ ambientada en TexasButch Haynes es un peligroso e inteligente asesino que se escapa de la cárcel en compañía de otro preso. Durante la huida toman como rehén a Philip, un niño de seis años miembro de una estricta familia de Testigos de Jehová. Desde el principio se establece una química muy especial entre el secuestrador y su víctima, en una crítica abierta a los fanatismos religiosos. Todas las actuaciones rayan a gran nivel, incluido Kevin Costner como Butch, en el mejor papel de su carrera. Especialmente impactante resulta la escena del baile, en el tramo final de la película. Una de las mejores obras de su director.

‘THE GETAWAY’ (Sam Peckinpah, 1972)

Doc McCoy (Steve McQueen) consigue salir de la cárcel gracias a que su esposa Carol (Ali MacGraw) le consigue la libertad provisional por medio de un corrupto hombre de negocios. Pero, a cambio, el matrimonio tendrá que atracar a un banco. Uno de los films más relevantes del gran Sam Peckinpah, en cuya filmografía podemos encontrar otras dos ‘road movies’ muy interesantes, ‘Quiero la cabeza de Alfredo García’ y ‘Convoy’. McQueen y MacGraw, pareja también en la vida real, dan vida al matrimonio que huye desesperadamente hacia MéxicoEl final de esta película es uno de mis favoritos. En 1994, otra pareja de actores en la vida real, Alec Baldwin y Kim Bassinger, protagonizaron un remake infumable.

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FURKA PASS, SAINT GOTTHARD PASS, PASSO DELLA NOVENA, GRIMSEL PASS, SUSTEN PASS Y OBERALP PASS. Suiza

•enero 27, 2013 • 2 comentarios

País: Suiza

Longitud total: 300km

Altitud: 2.478m

Localización: Alpes suizos (N 46° 34.22 E 08° 25.00)

Mejor época para recorrer: De mayo a octubre. En invierno la mayoría de estos puertos se encuentran cerrados al tráfico.

Película: James Bond contra Goldfinger (Guy Hamilton, 1964). Asistimos al estreno cinematográfico de dos mitos motorizados del cine: el Aston Martin DB5, que hace acto de presencia por primera vez en la saga, y el Ford Mustang, presentado ese mismo año en la Feria Mundial de Nueva York. Esta película fue rodada, entre otras localizaciones, en esta zona de Los Alpes suizos.

Seis puertos de alta montaña en un sólo día, todos por encima de los 2.000 metros de altitud. Este es el reto que os propongo en esta ocasión.

Los Alpes son algo sagrado para cualquier amante del motor. Las carreteras alpinas, estrechas y sinuosas, ascienden hacia cumbres de nieves perpetuas flanqueadas por valles y glaciares milenarios, todo un cúmulo de estímulos difícil de superar.

Estas rutas son especialmente apreciadas por moteros y ciclistas, que cada verano acuden en masa a encaramarse a estas moles de roca.

El recorrido propuesto comienza en el valle de Goms, en la pequeña localidad de Ulrichen. Iniciamos la ascensión al Paso de Furka (2.431m) por el oeste y, tras pasar el cruce de Gletsch, acometemos una sucesión de siete curvas de 180 grados (en herradura). Es una subida espectacular con un desnivel de 1.400 metros y porcentajes que llegan al 13% en algunos tramos. A 3 kilómetros de la cima se encuentra el mítico hotel Belvéderè, donde no podemos dejar de visitar el glaciar donde nace el río Ródano. Para ello habrá que recorrer una gruta excavada manualmente en el hielo; previo pago, eso sí.

 Una vez coronado el puerto, desde el que tendremos una hermosa vista panorámica del macizo de San Gotardo y el valle Urserental, realizaremos en descenso hacia Hospental donde nos encontraremos con una serie de terrazas colgantes justo antes de pasar por la aldea de Tiefenbach.

En Hospental giraremos a la derecha para afrontar el ascenso al Paso de San Gotardo (2.106m) a través de una carretera ancha y bien asfaltada. Este puerto es conocido desde la antigüedad, pero no fue hasta el siglo XIII que comenzó a utilizarse de manera continuada. En el trayecto nos encontraremos con el “Puente del Diablo”. Fue construido en unas condiciones tan adversas que, cuenta la leyenda, un pastor deseó que el mismísimo diablo construyera un puente para poder vadear el río Reuss. El diablo apareció, pero puso como condición quedarse con el alma del primero que lo cruzara. El astuto montañés estuvo de acuerdo e hizo que una cabra cruzara en primer lugar el puente. Enfadado por esta treta, el diablo desprendió una roca para lanzarla contra el puente y destruirlo, pero una anciana dibujó una cruz en la roca de forma que el diablo no pudo sostenerla. La roca está todavía allí y el gobierno suizo se gastó 300.000 francos suizos en 1977 para mover la roca de 220 toneladas y 127 metros y construir el nuevo túnel de San Gotardo.

Tras alcanzar la cima, evitaremos la autopista y bajaremos por la carretera antigua, totalmente adoquinada, para disfrutar de una divertida enlazada de curvas en horquilla hacia la bella localidad de Airolo.

Desde aquí volveremos a girar al oeste para encarar el Passo della Novena o Nufenen Pass (2.478m), la cota más alta transitable por carretera de toda Suiza. Este puerto de montaña es relativamente nuevo ya que fue abierto al tráfico en 1969.

La subida no es muy llamativa pero sí la bajada, donde volveremos a Ulrichen, la localidad de partida de nuestra ruta, pero en este caso dejaremos el Paso de Furka a la derecha para continuar hacia el norte en dirección al Paso de Grimsel (2.165m). No es el más alto pero sí de los más fríos, siendo habitual que permanezca cerrado por la nieve hasta finales de junio.

El paso, que cuenta con desniveles del 10%, fue abierto en el año 1894 y constituye la línea divisoria entre los ríos Rín y Ródano. Al poco de iniciar la subida nos encontraremos con el Grand Hotel Glacier du Rhône, en Gletsch, donde todavía se puede palpar el elegante ambiente de los puertos de montaña alpinos de principios del siglo XX.

Tras una sucesión de varias curvas de 180 grados llegaremos al Lago de los Muertos, en la cota más elevada del puerto, cuyo nombre proviene de la época de las Guerras Napoleónicas. Una vez iniciemos el descenso pasaremos por el Grimsel Hospiz, un antiguo hospicio reconvertido en hotel con vistas al lago y al monte Lauteraarhorn.

El paisaje durante el descenso es agreste y se caracteriza por las empinadas paredes de granito que flanquean la carretera y la presencia de presas y centrales hidroeléctricas.

Una vez en Innerkirchen, viraremos una vez más hacia el este para abordar el penúltimo puerto de la jornada. El Paso de Susten (2.264m) fue construido durante la Segunda Guerra Mundial y tanto el tramo de subida como el de bajada son de lo más vistoso de toda la ruta.

Nada más comenzar la ascensión merece la pena hacer una breve parada para recorrer la garganta del Aare, un enorme muro de roca horadado a lo largo de milenios por las corrientes fluviales.

Justo antes de coronar el puerto podremos hacer un descanso junto al hospicio Susten, en las inmediaciones del túnel de 300 metros que atraviesa en macizo. Si echamos la vista atrás disfrutaremos de una panorámica increíble del valle Gadmental y del glaciar Steinen. Una vez repuestos podremos iniciar el descenso hacia Andermatt, igualmente bello, bajo la poderosa presencia del monte Fünffingerstock.

Llegados a Andermatt atravesaremos el pueblo para subir al último puerto del día, el Paso Oberalp (2.044m), y aprovechar los últimos rayos de sol para disfrutar del atardecer junto al lago Tomasee, lugar de nacimiento del río Rín, un punto y final perfecto para un día que no olvidaremos fácilmente.

Después de lo visto durante la jornada, la subida a Oberalp no nos impresionará ya que en 11 kilómetros cubre un desnivel de “tan sólo” 600 metros y posee rampas cercanas al 10%.

Con el ocaso retrocederemos hacia Andermatt para hacer noche en alguna de sus antiguas posadas. Un bien merecido descanso tras una jornada intensa.

ICEFIELDS PARKWAY, Canadá

•diciembre 13, 2012 • Dejar un comentario

mapa

País: Canadá

Longitud total: 232km

Altitud: 2.068m

Localización: Parques Nacionales de Jasper y Banff (N 52° 32.1195 W 117° 37.4011)

Mejor época para recorrer: La carretera esta abierta todo el año, pero en invierno es obligatorio el uso de cadenas y puede cerrar en determinados periodos a causa de la nieve o el peligro de aludes.

Película: Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005). Las Rocosas canadienses fueron el enclave natural elegido para ambientar esta historia de amor, aunque en la película aparece como un lugar ficticio llamado Brokeback, en algún lugar del estado norteamericano de Wyoming.

Nos desplazamos hasta Canadá para hacer “el viaje más espectacular del mundo”, o al menos así lo venden. La Icefields Parkway atraviesa los espectaculares Parques Nacionales de Jasper y Banff, en el corazón de las Rocosas canadienses.

La “Carretera de los campos de hielo”, es un auténtico recorrido panorámico (‘scenic byway’, en inglés), de hecho fue planeada únicamente con ese propósito. Con una longitud de 232 km, se construyó en la década de 1930, la época de la Gran Depresión, para dar empleo a los miles de trabajadores que se habían quedado sin él y poder mostrar al mundo la belleza de estos parajes. La obra concluyó pocos años más tarde, en 1940, y en el año 1960 se amplió hasta su longitud actual. Debe su nombre a las numerosas llanuras heladas presentes en su recorrido, visibles desde la propia carretera.

Icefields Parkway

No sé si será realmente la carretera más bella del mundo pero desde luego el entorno es espectacular. La carretera discurre entre picos de nieves eternas, glaciares, lagos de aguas prístinas, profundos valles y campos de hielo. Su recorrido domina el agreste paisaje de las Montañas Rocosas canadienses, uniendo las localidades de Lake Louise y Jasper.

En su recorrido es posible contemplar 20 picos de más de 3.000 metros de altura, 25 glaciares y 7 inmensas praderas de hielo. Conocida oficialmente como Highway 93, atraviesa dos provincias canadienses, Alberta y Columbia Británica, siempre paralela a la divisoria continental.

A diferencia de otras vías de montaña, la Icefields Parkway cuenta con una calzada amplia de dos carriles en cada sentido, con curvas y pendientes suaves, siendo una carretera construida con un único fin: disfrutar sin sobresaltos de la naturaleza salvaje de esta parte de Canadá. De hecho, está prohibida la circulación de camiones comerciales y el límite de velocidad está establecido en 90 kilómetros por hora, aunque es incluso inferior en algunos tramos. Para circular por esta autovía se necesita un permiso especial de parques nacionales. En invierno es obligatorio el uso de cadenas y es habitual que permanezca cerrada durante determinados periodos a causa de las condiciones meteorológicas.

La Icefields Parkway está abierta todo el año, pero es en verano cuando recibe un mayor número de visitantes, con un tráfico máximo de hasta cien mil vehículos al mes.

Una de las principales atracciones del recorrido es el glaciar Athabasca, nombrado así por la tribu india que habitaba estas montañas hace siglos. La base del glaciar es accesible a pie y es posible contratar visitas organizadas en el Centro de Interpretación del Hielo que hay junto a la carretera. Estas excursiones llegan hasta la morrena del glaciar y se realizan a bordo de unos enormes autobuses preparados para circular por la nieve.

snowcoach

lago_PeytoDe entre los numerosos lagos que jalonan el trayecto destaca el Peyto, designado así en honor a Ebenezer Peyto, un antiguo guía a trampero de la zona. Situado a 1.880 metros sobre el nivel del mar, cuenta con una longitud de 2,8 kilómetros y una anchura de aproximadamente 800 metros.

Aunque, sin duda, uno de los mayores atractivos de este viaje es contemplar de cerca la fauna autóctona: osos grizzlies, osos negros, ovejas bighorn (grandes cuernos), cabras blancas, alces, ciervos, pumas, águilas, lobos grises… en ocasiones es posible, incluso, ver a alguna de estas especies a la orilla de la carretera. Los más peligrosos y difíciles de divisar son los osos, con los que hay que guardar las distancias sino queremos llevarnos más de un susto.

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Si quieres saber más sobre esta carretera puedes visitar su sitio web: http://www.icefieldsparkway.ca/

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•noviembre 26, 2012 • Dejar un comentario

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30 CANCIONES PARA SURCAR EL ASFALTO (Llegando a destino – yIII)

•noviembre 20, 2012 • Dejar un comentario

HIGHWAY STAR Deep Purple

Machine head (1972)

Un icono del speed metal, la canción con la que Deep Purple abre sus conciertos, pura energía. Ian Gillian y Ritchie Blackmore solían improvisar para componer sus canciones, esta les salió en una tarde en el autobús de gira y por la noche ya la estaban tocando sobre el escenario. Hay que ser la estrella de la carretera.

HOME SWEET HOME Mötley Crüe

Theatre of pain (1985)

La banda angelina habla en esta canción de lo duro que es pasar tantos días fuera de casa (un tema recurrente en los grupos de rock) durante las giras y de cómo se echa de menos el hogar, aunque las groupies ayudan a sobrellevarlo. Ya se sabe, las penas con pan son menos.

MIDNIGHT RIDER The Allman Brothers Band

Idlewild South (1970)

La pieza trata uno de los temas tradicionales del folk y el blues: un hombre a la fuga. La gran voz de Gregg Allman logra transmitir la desesperación del que huye y sabe que ya no hay vuelta atrás. “Y la carretera es eterna /Tengo un dólar de plata más /Pero no les voy a dejar cogerme, no… /No les dejaré coger al jinete de medianoche”.

IMMIGRANT SONG Led Zeppelin

Led Zeppelin III (1970)

Desde siempre, el metal se ha sentido atraído por la temática vikinga. Uno de los ejemplos más famosos es la canción que nos ocupa, surgida tras una visita del grupo a Islandia. Los poderosos aullidos de Robert Plant y un potente riff de guitarra, el martillo de los dioses, se encargan de acercarnos al Valhalla.

ON THE ROAD AGAIN Willie Nelson

Honeysuckle Rose (1980)

Nelson es uno de los máximos exponentes del outlaw country, un subgénero surgido a finales de los 60 como alternativa a las restricciones más conservadoras del sonido Nashville. Aquí, el artista ensalza aspectos sencillos de salir de gira como la camaradería de la carretera o el conocer sitios nuevos.

RADAR LOVE Golden Earring

Moontan (1973)

El radar del amor, esa comunicación cuasi telepática con la persona amada que nos hace sentir su llamada aunque esta se encuentre a kilómetros de distancia. Con esta quinceañera premisa, el grupo holandés nos hace conducir a toda velocidad para saciar la llamada de las hormonas. Un icono musical de la carretera.

ROLL ON DOWN THE HIGHWAY Bachman-Turner Overdrive

Not Fragile (1974)

Surgida de las cenizas de Guess Who, B.T.O. (o lo que es lo mismo, Batchman-Turner Overdrive) es una banda canadiense que tomó su nombre de la revista de camiones Overdrive y concibió este tema a mediados de los 70 como la carrera desenfrenada de un camionero hacia su destino.

TAKE ME HOME, COUNTRY ROADS John Denver

Poems, Prayers and Promises (1971)

Una espléndida balada que evoca el placer de conducir por las estrechas y sinuosas carreteras de campo mientras disfrutamos de un bucólico paisaje. Lo que pocos saben es que la carretera que inspiró este tema no se encuentra como dice la canción en West Virginia, sino en el vecino estado de Maryland.

TAKE THE MONEY AND RUN Steve Miller Band

Fly Like An Eagle (1976)

Billy Joe y Bobby Sue, una suerte de Bonnie & Clyde adolescentes, son perseguidos mientras huyen con el dinero de un atraco en la ciudad de El Paso. La canción narra la huída hacia el sur de los amantes mientras son perseguidos por Billy Mack, un detective de policía “que vive de los impuestos que pagan los ciudadanos”.

UNDER MY WHEELS Alice Cooper

Killer (1971)

La canción trata sobre esas parejas que le vuelven a uno loco, hasta el punto de querer “atropellarlas” para conseguir un poco de paz. Fue el primer y único single de Killer, el primer disco de la trilogía de rock clásico de Alice Cooper, junto a los inmediatamente posteriores School’s Out y Billion Dollar Babies.

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30 CANCIONES PARA SURCAR EL ASFALTO (En ruta – II)

•noviembre 20, 2012 • Dejar un comentario

CONVOY C.W. McCall

Black beard road (1975)

Estamos ante una canción que alcanzó simultáneamente el nº1 en las listas americanas de country y pop y que inspiró 3 años más tarde la película Convoy (Sam Peckinpah, 1978). Narra la rebelión de un grupo de camioneros que recorre Estados Unidos de Oeste a Este para protestar por el límite de velocidad de 55mph.

EASY LIVIN’ Uriah Heep

Demonds And Wizards (1972)

Una nueva canción que habla de la vida disoluta (cómo nos gusta) de una estrella del rock y la dificultad para encontrar el amor verdadero entre las piernas de tantas groupies. Como de costumbre, la carretera se encuentra presente, en esta ocasión como metáfora de ese recorrido vital con final feliz.

FREEBIRD Lynyrd Skynyrd

Lynyrd Skynyrd (1973)

Un tema que corrobora la máxima de que la gente no cambia, por mucho que algunos se empeñen en lo contrario. La canción empieza como una balada y va incrementando el tempo hasta alcanzar su clímax con un solo de guitarra de 5 minutos épico. No se puede enjaular a un pájaro que vuela libre.

(GET YOUR KICKS ON) ROUTE 66 The Rolling Stones

England Newest Hit Makers (1964)

Un homenaje a la Carretera Madre. Compuesta en 1946 por Bobby Troup, la canción celebra la aventura de viajar en coche atravesando Estados Unidos de costa a costa, una de las inspiraciones principales de este blog. Muchos han sido los intérpretes que la han versionado, entre ellos The Rolling Stones.

KING OF THE ROAD Roger Miller

The Return of Roger Miller (1965)

En este caso, la letra se ocupa de uno de los mayores moradores de caminos, el vagabundo, que pese a ser pobre (“un hombre de recursos sin recursos”) se refiere a sí mismo en tono de humor como “el rey de la carretera” (king of the road), orgulloso de su libertad. Elvis hizo una de las versiones más famosas de este tema.

LIKE A ROLLING STONE Bob Dylan

Highway 61 Revisited (1965)

El tema que supuso un punto de inflexión en la carrera de Bob Dylan y que le catapultó definitivamente al estrellato. Un texto poético en el que el autor dirige su furia hacia las personas que tienen la suerte de nacer en una buena familia y que caen en desgracia por no valorar lo que tienen.

ON THE ROAD AGAIN Canned Heat

Boogie with Canned Heat (1968)

La genésis de este tema se remonta a los orígenes del blues. Alan Wilson, el cantante de Canned Heat, se inspiró en la canción homónima de Floyd Jones compuesta en 1953, que a su vez es una adaptación del tema Big road blues, grabado en 1926 por el bluesman Tommy Johnson del Delta del Mississippi.

ROAD RUNNER Aerosmith

Honkin’ On Bobo (2004)

En su disco de covers, Aerosmith versionó el blues que hiciera famoso Bo Diddley a principios de los años 60. Tomando como referencia el personaje del correcaminos de la famosa serie de dibujos animados de la Warner Bros, ideó esta divertida canción que con el tiempo se ha convertido en todo un clásico. Pobre Coyote.

TAKE IT EASY Eagles

Eagles (1972)

Precaución, amigo conductor. La canción que podría sonar en cualquier campaña de la DGT. Tómatelo con calma, muchacho. La balada sirvió como carta de presentación del grupo allá por el año 1972. Cada vez que escucho a los Eagles no puedo evitar acordarme de ‘El Nota’

THE WEIGHT The Band

Music From Big Pink (1968)

Otro tema que invita a circular pausadamente con la ventanilla abierta contemplando el paisaje. Curiosamente, la inspiración para esta canción proviene del cine de Buñuel, del que Robbie Robertson es un gran admirador. “La gente intenta hacer el bien pero muchas veces es imposible”. Muy en consonancia con el paz y amor de la época.

30 CANCIONES PARA SURCAR EL ASFALTO (Llegando a destino – yIII)

 
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