¡Ya estamos de vuelta y tenemos logo!

•septiembre 11, 2012 • Deja un comentario

Tal y como os prometí, ya estamos de vuelta con más carreteras de ensueño que recorrer y nuevos proyectos en mente.

Para empezar… ¡tenemos logotipo! Ningún blog de viajes que se precie puede andar por ahí sin logo, jeje. Ya me diréis que os parece 😉

El verano ha sido muy provechoso en cuanto a carreteras se refiere, ya lo iréis viendo durante los próximos meses junto con alguna que otra sorpresa más…

¡Carretera y manta!

Información sobre actualizaciones

•agosto 1, 2012 • Deja un comentario

Muy buenas,

Habréis comprobado que hace un tiempo que no actualizo el blog. No os preocupéis, no lo he dejado ni mucho menos. A partir de septiembre habrá más novedades…

¡Saludos!

IROHA-ZAKA & THE THREE MOUNTAINS, Japón

•junio 18, 2012 • 2 comentarios

País: Japón

Longitud total: 218km

Altitud: 1.368m

Localización: En el interior de la isla de Honshū (N 36º 44.2317 E 139º 29.5477)

Mejor época para recorrer: En otoño, el color carmesí de las hojas de los árboles que flanquean la carretera hacen el recorrido mucho más vistoso.

Película: Initial D (Lau Wai Keung y Alan Mak, 2005). Las carreras ilegales y las sinuosas carreteras del área de Las Tres Montañas son las protagonistas de esta película, inspirada en una exitosa serie manga de mediados de los 90.

Llegamos a Japón, territorio drift, para recorrer las carreteras de montaña que inspiraron a mediados de los 90 la famosa serie manga Initial D. Iniciaremos el recorrido en Nikko, localidad situada en la prefectura de Tochigi, a 150 kilómetros de Tokio. Desde aquí, recorreremos la Ruta 120 (conocida popularmente como Iroha-zaka) hasta el lago Chuzenji, para internarnos posteriormente en el área de Las Tres Montañas, en un viaje hacia el monte Myōgi, donde finalizaremos nuestro viaje.

Dado lo tortuoso del trayecto y el abundante tráfico de la zona, lo ideal es dividir la ruta en, como mínimo, dos etapas. El primer desafío que nos encontraremos a la salida de la ciudad de Nikko es la Iroha-zaka y su famoso zig zag. En la actualidad, existen dos vías separadas para acceder al lago Chuzenji, una de subida y otra de bajada. En este caso haremos las dos.

La denominada Ruta 120 es una carretera sagrada para los japoneses. Cada una de sus 48 curvas se corresponde con uno de los 48 caracteres básicos del alfabeto antiguo Hirogana, cuyas primeros fonemas son I-ro-ha.

La carretera, tal y como la conocemos hoy, fue remodelada en 1954. Posteriormente, en 1965, se concluyó el segundo trazado, exclusivamente de subida, creado para descongestionar el tráfico de la ruta original, que se dejó en sentido descendente. A cada curva le corresponde una letra, en orden alfabético, inscrita en el asfalto. Tras construir la segunda vía, el número de giros se incrementó hasta 50, por lo que para mantener el 48 se eliminaron dos curvas de la primera Iroha-zaka. Así, a la segunda, la de subida, se le asignaron los caracteres «i» a «ne», y a la primera desde «na» hasta «n.».

Sin embargo, el camino de ascenso al lago data de tiempo atrás. En el pasado era usado por los monjes para ascender al monte Nantai y al templo Chuzen. Las mujeres y los caballos tenían prohibido su acceso y no podían pasar del Umagaeshi, traducido de forma literal, regreso a caballo.

A dos kilómetros de la cima se encuentra el observatorio de Akechidaira, desde el que podremos disfrutar de las cataratas Kegon, el lago Chuzenji y las montañas que rodean la ciudad de Nikko.

Tras esto, tomaremos la Iroha-zaka original para descender hacia el monte Akagi, la primera de las Tres Montañas Jōmō, por la Gunma Route 62, una delicia para el volante pero una pesadilla para nuestros frenos, que aullarán de dolor. En el camino de bajada podremos contemplar un par de cataratas más, las Hoto y las Han’nya, y el acantilado Byobu-iwa.

Aparte de la 62, de camino a Akagi podremos optar por otras dos rutas: la 251 y la 257, igual de espectaculares. Además, si acudimos al monte Akagi en primavera podremos disfrutar del espectacular Akagi Nanmen Sembonzakura (literalmente, los mil cerezos de la cara sur del monte Akagi), una arboleda de dos kilómetros de largo que alcanza su máximo esplendor a mitad del mes de abril.

Dentro de la prefectura de Gunma, donde se encuentran también los otros dos montes JōmōHaruna y Myōgi–, disponemos de una amplia oferta de visitas a lo largo del trayecto, como las localidades de Kusatsu Onsen y Minakami, famosas por sus termas naturales y, en invierno, por sus pistas de esquí.

Por  su parte, el monte Haruna es un volcán extinto que cuenta con un lago homónimo en el interior de su caldera. En él podremos practicar deportes acuáticos en verano y pescar en el hielo en invierno. Para llegar tomaremos la Ruta 33 a través del Paso Jizo, una carretera repleta de curvas en horquilla que se torna aún más espectacular en otoño, cuando las hojas de los árboles adquieren un tono carmesí.

Finalmente, continuaremos por la Ruta 33 hasta el monte Myōgi, nombrado uno de los tres mejores enclaves naturales de Japón y conocido por las fantásticas formas de sus rocas erosionadas a lo largo de miles de años. Es un lugar, además, ideal para los amantes del trekking, que disfrutarán recorriendo sus decenas de kilómetros de senderos.

Todas estas carreteras sirvieron de inspiración para Initial D. Tanto el manga como el anime se centran en el mundo de las carreras clandestinas callejeras, y la acción se centra en los pasajes montañosos de Gunma. Aunque los nombres de algunos lugares son ficticios, otros escenarios aparecen con su denominación real y son recreados con total fidelidad, como es el caso de las carreteras.

GREAT OCEAN ROAD, Australia

•mayo 30, 2012 • 2 comentarios

País: Australia

Longitud total: 243km

Altitud: 102m

Localización: Al sureste de Australia (S 38º 20.1565 E 144º 18.5110)

Mejor época para recorrer: Todo el año, aunque durante el verano austral, entre los meses de diciembre y marzo, los bancos de niebla se reducen y la visibilidad es mayor.

Película: Gallipoli (Peter Weir, 1981). La película, protagonizada por Mel Gibson, cuenta la experiencia de dos jóvenes australianos durante la Primera Guerra Mundial. Esos soldados que una vez terminada la guerra volverían a su país para construir la Great Ocean Road.

Nos desplazamos hasta Australia para conocer la Great Ocean Road, una de las rutas costeras más visitadas de Oceanía. Conocida oficialmente como B100, arranca en la localidad de Torquay, 100 kilómetros al sur de Melbourne, y finaliza cerca de Warrnambool. El límite de velocidad se encuentra situado en los 80 km/h, lo que acentúa el carácter panorámico de esta ruta y permite disfrutar de un agradable paseo junto al mar.

Hasta comienzos del siglo XX, únicamente se podía acceder a los asentamientos costeros del área por vía marítima o mediante un penoso ferrocarril que sólo cubría una pequeña parte del trayecto. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, el gobierno repatrió a los soldados que habían servido en la misma y los empleó en la construcción de carreteras a lo largo y ancho del país. En este sentido, la Great Ocean Road se erigió como un monumento esculpido en la roca en honor a aquellos que murieron durante en la Primera Gran Guerra. Los ex combatientes realizaron el trabajo con la única ayuda de picos, palas y carros tirados por caballos. El 26 de noviembre de 1932, la ruta se abrió al tráfico y durante años anheló convertirse en la Riviera francesa de las Antípodas.

La carretera discurre paralela a la costa occidental de Victoria y durante 243 kilómetros disfrutaremos de la belleza del océano y de un buen número de atractivos turísticos. Este tramo del litoral es conocido como Shipwreck Coast (Costa de los Naufragios). Durante el siglo XIX, el estrecho de Bass, que separa el continente australiano de la isla de Tasmania, era el principal canal de navegación para los barcos de presos que llevaban a los inmigrantes a las colonias de Victoria y Nueva Gales del Sur. Pero, para desgracia de muchos de ellos, esta costa abrupta e inhóspita, de densas brumas y fuertes marejadas, se cobró un gran número de navíos. El más famoso de ellos fue el Loch Ard, que en 1878 se estrelló de madrugada contra un arrecife a causa de la niebla. Sólo hubo dos supervivientes, que lograron llegar a la costa en la zona que hoy se conoce como la garganta de Loch Ard. Existen aproximadamente 638 naufragios documentados a lo largo de la costa de Victoria, aunque sólo alrededor de 240 han sido descubiertos.

La atracción estrella de la carretera son los Doce Apóstoles, una serie de rocas gigantes que se elevan majestuosamente frente a la costa, dentro del Parque Nacional Port Campbell. Estas curiosas formaciones son fruto de millones de años de erosión de los acantilados de piedra caliza característicos de la zona. Los fuertes vientos del océano fueron horadando gradualmente la roca hasta formar cuevas en los acantilados. Las cuevas finalmente se convirtieron en arcos y estos, cuando se derrumbaron, dejaron aislados de la costa estos peñascos de hasta 45 metros de altura. El Parque Nacional Port Campbell ofrece también otras visitas de interés, como la mencionada garganta Loch Ard, el London Arch, los acantilados Gibson Steps o la sima The Grotto.

A lo largo de nuestro viaje existen otros puntos de interés. Torquay, al inicio de la ruta, es uno de los templos de surf a nivel mundial. Hogar de marcas como Rip Curl y Quicksilver, dispone de espléndidas playas para la práctica del surf y de un museo dedicado a este popular deporte. El campo de golf de Anglesea, la siguiente localidad, es famoso curiosamente por ser un buen lugar para el avistamiento de canguros.

Lorne, por su parte, es un pequeño pueblo con un sorprendente aire mediterráneo del que no podemos irnos sin visitar los miradores Teddy’s Lookout y Cinema Point, el punto más alto de la Great Ocean Road. En Apollo Bay se encuentra otro mirador con unas excelentes vistas de la región, Marriner’s Lookout, situado al norte de la localidad.

Finalmente, Warrnambool es uno de los puntos de avistamiento de ballenas más importante de Australia ya que estos grandes mamíferos se acercan a la costa cuando van a dar a luz durante el invierno austral, entre los meses de junio y octubre. Además, la ciudad conserva en la actualidad numerosos edificios de la época colonial europea.

CAMINO DE LOS SIETE LAGOS, Argentina

•mayo 25, 2012 • 1 comentario

País: Argentina

Longitud total: 110km

Altitud: 798m

Localización: En la Patagonia Andina (S 40º 09.2122 O 71º 21.5514)

Mejor época para recorrer: Todo el año, aunque es durante el invierno austral (de junio a septiembre) cuando el paisaje de nieves eternas se encuentra en todo su esplendor. Un paraíso para los amantes del esquí.

Película: On the road (Walter Salles, 2012). Basada en la obra homónima de Jack Kerouac (una de las inspiraciones de este blog, por cierto), cuenta con varias escenas rodadas en los alrededores de la ciudad de Bariloche. La película se acaba de presentar en el festival de Cannes y se estrenará este mismo año.

¿Qué te parecería disfrutar de siete hermosos lagos de alta montaña en un único recorrido de un día?

Iniciamos nuestra primera incursión por tierras sudamericanas en la Patagonia argentina. El Camino de los Siete Lagos es una preciosa carretera que parte en su extremo norte de la localidad de San Martín de los Andes para concluir, al sur, en Villa La Angostura, una encantadora ciudad a 70 kilómetros de San Carlos de Bariloche, principal centro turístico de la región conocido como la Suiza americana.

La ruta discurre paralela a la cordillera de Los Andes y puede realizarse en unas cuatro horas. La mayor parte del trayecto se encuentra asfaltado, pero aún quedan unos pocos kilómetros de gravilla que no supondrán, en principio, ningún problema para nuestro vehículo.

Los siete lagos que pueden visitarse son Lácar, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso, Espejo y Nahuel Huapi, el mayor de todos. A lo largo del camino hay varios miradores estratégicamente ubicados para disfrutar de las espectaculares vistas. El itinerario atraviesa en su paso dos Parques Nacionales, el Lanín y el Nahuel Huapi, donde podremos disfrutar de extensos bosques rodeados por cerros, cascadas y numerosas playas pedregosas. Además, desviándose tan sólo unos pocos kilómetros es posible visitar otros cuatro lagos más.

Pese a que el trayecto en sí son los 110 kilómetros que distan San Martín de los Andes y Villa La Angostura, muchos viajeros deciden prolongar su viaje hacia el sur hasta Bariloche, con objeto de visitar uno de los enclaves de montaña más bellos del país. Ubicada en Los Andes patagónicos a orillas del lago Nahuel Huapi, la ciudad cuenta con una amplia oferta de turismo activo, que incluye uno de los centros de esquí más importantes de América del Sur, Cerro Catedral.

Durante nuestro trayecto dispondremos de varias opciones de alojamiento, desde los exclusivos hoteles de Bariloche hasta los campings más económicos situados a la orilla de los lagos o en el interior de los parques. El Lanín es el tercer Parque Nacional de Argentina por extensión. En sus 412.003 hectáreas alberga un volcán de nieves perpetuas que forma parte del cinturón de fuego del Pacífico. Precisamente, el nombre de este volcán, Lanín, esconde una curiosa historia. La versión oficial dice que proviene de un vocablo mapuche (el pueblo indígena que habita estas tierras desde antes de la llegada de los españoles) que significa roca muerta. Sin embargo, los habitantes de la zona tienen otra explicación. Cuenta la leyenda que el volcán comenzó a entrar en actividad. El hechicero de la comunidad mapuche recomendó un sacrificio humano para aplacar su ira y se decidió arrojar a la hija del jefe, una chica entradita en carnes. Al devorarla el volcán se acalló, por lo que se dice que Lanín significa murió de un atracón 😉

Por su parte, el Parque Nacional Nahuel Huapi es el más antiguo y uno de los más visitados del país. Ubicado entre los 700 y los 3.400 metros de altitud, se destaca por su rico ecosistema, habitado por más de un millar de especies botánicas superiores y unas 300 especies de animales vertebrados, distribuidos en cuatro ambientes: el altoandino, el bosque andino patagónico, el bosque húmedo y la estepa patagónica.

Para llegar a la zona puede hacerse de varias formas. Por carretera son 1.650 kilómetros desde Buenos Aires, por lo que si no disponemos de mucho tiempo lo ideal es coger un vuelo interno hasta el aeródromo Aviador Carlos Campos de Chapelco, a 20 kilómetros de San Martín de los Andes; o al aeropuerto internacional de Bariloche.

CHAPMAN’S PEAK DRIVE, Sudáfrica

•mayo 17, 2012 • Deja un comentario

País: Sudáfrica

Longitud total: 9km

Altitud: 169m

Localización: Al sudoeste de Sudáfrica (S 34º 04.0767 E 18º 22.1201)

Mejor época para recorrer: Cualquier época es buena, aunque de diciembre a marzo podremos aprovechar para darnos un chapuzón en las cristalinas aguas del Atlántico (recordad que en el Hemisferio Sur las estaciones se invierten). En verano (invierno allí) la carretera puede permanecer cerrada varios días por el riesgo de desprendimientos tras una lluvia intensa.

Película: El invitado (Daniel Espinosa, 2012). El thriller protagonizado por Denzel Washington y Ryan Reynolds se estrenó en nuestro país el pasado mes de febrero. La película está ambientada en Ciudad del Cabo y en diversas localizaciones de Sudáfrica.

La carretera que nos ocupa hoy forma parte del selecto grupo de las rutas costeras más bellas del mundo y, además, supone nuestra primera incursión en el continente negro. La Chapman’s Peak Drive, conocida popularmente como Chappies, abraza a lo largo de 9 kilómetros la cara oeste del monte Chapman en su abrupto descenso hacia el océano Atlántico. Fue construida bajo dominio británico entre 1915 y 1922 y en su momento supuso un hito de la ingeniería de carreteras, dado lo escarpado del terreno. La obra se inició por orden del primer gobernador de la provincia de El Cabo, Sir Nicolas Frederick de Waal, quien quería comunicar Ciudad del Cabo con los suburbios del sur.

La ruta cubre la distancia entre las ciudades de Hout Bay y Noordhoek y cuenta con un total de 114 curvas que bordean la escarpada costa, así como un túnel panorámico abierto al mar de 155 metros de longitud, el primero de este tipo construido en Sudáfrica. A lo largo del recorrido hay dispuestas varias áreas de descanso desde las que disfrutaremos de hermosas vistas.

Esta vía se mantuvo cerrada entre los años 1990 y 2005 a causa de un desprendimiento de rocas que se cobró la vida de un conductor. Para su reapertura en 2005, las autoridades sudafricanas la convirtieron en carretera de peaje (1,90€ las motos y 2,94€ los coches) y establecieron un sistema de redes de contención por encima de ella para salvaguardar, fundamentalmente, la seguridad de los motoristas.

El monte Chapman por el que discurre la carretera se encuentra situado a 15 kilómetros de Ciudad del Cabo, una de las urbes más bellas e imponentes de Sudáfrica. Debe su nombre al marinero inglés John Chapman, que a bordo del navío Consent (Consentimiento), arribó por primera vez a la bahía Hout en 1607. Chapman fue el encargado de acercarse hasta la costa en busca de provisiones y el primero en poner su pie en la playa; desde entonces, el pico pasó a llamarse así en honor al marino británico.

Como hemos indicado antes, uno de los atractivos del área es Ciudad del Cabo, la segunda metrópoli más poblada de Sudáfrica después de Johannesburgo y el principal destino turístico del país. En su bahía se encuentra Robben Island (literalmente, Isla de las Focas), donde estuvo preso durante 18 años el líder del movimiento anti-apartheid y Premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela.

La zona ofrece, además, la posibilidad de realizar interesantes rutas de senderismo a través de la Reserva Natural Silvermine y el Parque Nacional de la Península del Cabo. Una de ellas conduce directamente hasta la cima del monte Chapman, desde donde disfrutaremos de unas vistas impresionantes del entorno.

La Chapman’s Peak Drive es conocida también por formar parte de dos de las más importantes competiciones sudafricanas: la Argus Cycle Race y la Two Oceans Marathon.

Por último, recordad que en Sudáfrica se conduce por la izquierda, no os vayáis a liar 😉

LAS DIEZ CARRETERAS MÁS PELIGROSAS DEL MUNDO (yII)

•mayo 9, 2012 • 5 comentarios

5. HINDOSTÁN-TÍBET ROAD, India

Acceder al Tíbet por tierra siempre ha sido una misión complicada. Esto mismo debió pensar el Gobernador General de las Indias Británicas, Lord Dalhousie, cuando en 1850 ordenó la construcción de una carretera que uniese el norte de la India con la tierra sagrada de los lamas.

Durante años, esta vía ha formado parte de los circuitos comerciales periféricos de la Ruta de la Seda, un trayecto plagado de peligros con estrechas calzadas de grava, grandes precipicios y frecuentes derrumbamientos. Los productos transportados tenían como origen y destino el Tíbet, Cachemira, Ladakh y Yarkand.

La Hindostán-Tíbet, integrada en el sistema de carreteras indio como National Highway 22, cubre una distancia total de 459 kilómetros entre las ciudades de Ambala y Khab, y los últimos 100 kilómetros desde la ciudad de Shimla son los peor conservados.

4. JAMES DALTON HIGHWAY, Estados Unidos

La Alaska Route 11, conocida popularmente como autopista James Dalton, arranca en la autopista Elliott, en el centro del país, para terminar cerca de la bahía de Prudhoe, en las inmediaciones del océano Ártico. La carretera fue concebida en 1974 para brindar soporte al oleoducto Trans-Alaska; de hecho corre paralela al mismo durante todo el trayecto.

Es una de las rutas más aisladas de los Estados Unidos. Tanto es así, que a lo largo de sus 667 kilómetros tan sólo hay dos ciudades, Coldfoot y Wiseman, cuya población conjunta no supera los 40 habitantes. El tráfico se limita casi por completo a los enormes camiones propiedad de las compañías petrolíferas (160 diarios en verano y 250 en invierno) que abastecen las plataformas de extracción situadas en Deadhorse, al norte de la carretera.

Las bajas temperaturas y la escasa visibilidad provocada por las continuas ventiscas, hacen de la James Dalton una de las carreteras más peligrosas del mundo. Es obligatorio circular con los faros encendidos en todo momento y son frecuentes los desniveles de hasta un 12% a lo largo de la ruta. Los camioneros que la recorren pueden llegar a cobrar hasta 60.000 euros por temporada. No en vano, conducir estos mastodontes sobre asfalto, barro, nieve y hielo en la tundra ártica requiere una pericia muy especial.

3. KARAKORAM HIGHWAY, Pakistán-China

La Karakoram es la carretera asfaltada que discurre a mayor altitud del mundo. Conecta Pakistán y China a través del Paso Khunjerab y en su recorrido de 1.200 kilómetros atraviesa varios glaciares y ocho picos por encima de los 7.000 metros de altura, dos de ellos ochomiles, el K2 y el Nanga Parbat.

La construcción de la denominada autopista de la amistad se demoró más de 20 años. La compleja orografía y la dificultad del proyecto culminado en 1982 (más de un millar de trabajadores fallecieron durante las obras), hacen que se la considere la Novena Maravilla del Mundo.

La carretera sigue la antigua Ruta de la Seda hacia Oriente, atravesando el área de colisión entre las placas Euroasiática e Índica. Los corrimientos de tierra son habituales y en ciertos tramos pueden interrumpir el tráfico durante horas, hasta que los escombros son retirados por tractores o maquinaria rudimentaria. El clima oscila entre los 30º bajo cero en invierno y los 48º positivos que se pueden alcanzar en verano.

2. CARRETERA DE LOS HUESOS, Rusia

La M56 Lena Federal Highway se construyó entre 1925 y 1964 por orden de Stalin, en plena hegemonía de la URSS, con el fin de establecer una vía de comunicación con la ciudad de Yakutsk, al norte de Siberia. Para las obras se contó con la inapreciable ayuda de los disidentes del régimen soviético, que se vieron obligados a trabajar 12 horas al día bajo unas condiciones climatológicas infernales, lo que provocó que muchos murieran durante su construcción.

El problema surgió a la hora de enterrarlos. Los ciclos de congelación y descongelación del terreno hacían que los cadáveres afloraran una y otra vez a la superficie. Pronto, las tropas stalinistas encontraron una solución: comenzaron a sepultarlos bajo el propio hormigón de la carretera. Por esta razón, la ruta más siniestra de nuestro ranking se ganó el sobrenombre de Carretera de los Huesos.

Pese a su denominación como autopista, la M56 es una pista de tierra en pésimas condiciones. Siberia es una de las zonas más frías del planeta y en invierno se pueden llegar a alcanzar temperaturas de hasta -50º centígrados. Sin embargo, al contrario de lo que podría parecer, esta carretera es mucho más peligrosa en verano; a nada que caen dos gotas de agua, sus 1.235 kilómetros se convierten en un auténtico lodazal que “engulle” literalmente a los vehículos que osan circular bajo esas condiciones.

Carretera del infierno es otro de los cariñosos apelativos con los que se conoce esta ruta.

CARRETERA DE LA MUERTE, Bolivia

Y el primer puesto de nuestra clasificación es por méritos propios para la Nor Yungas, en Bolivia, un camino de cabras que se ha ganado a pulso el sobrenombre de la carretera de la muerte. La ruta comunica La Paz con la región andina de Los Yungas a través de una sinuosa pista de tierra que salva 3.600 metros de desnivel en apenas 64 kilómetros de recorrido a través de las montañas.

La circulación continua de camiones y autobuses en ambos sentidos supone un riesgo añadido para una vía tremendamente estrecha y con una visibilidad reducida habitualmente por las lluvias y la densa niebla.

La tasa de mortandad roza las 1.000 personas al año, alimentada fundamentalmente por los temerarios conductores de autobús, que en muchas ocasiones circulan ebrios, y que se despeñan por las escarpadas laderas con varias decenas de pasajeros a bordo.

Os dejo un video:

Bueno, eso es todo. Espero que este primer Especial os haya gustado. La próxima semana volveremos a recorrer las carreteras del mundo, pero esta vez con menos congoja 🙂

LAS DIEZ CARRETERAS MÁS PELIGROSAS DEL MUNDO (1ª parte)

LAS DIEZ CARRETERAS MÁS PELIGROSAS DEL MUNDO (I)

•mayo 3, 2012 • Deja un comentario

10. TIAN MEN SHAN BIG GATE ROAD, China

Localizada en la provincia de Hunan, al sur de China, la carretera de Tian Men Shan es una impresionante sucesión de curvas enlazadas que en tan sólo 10 kilómetros asciende desde los 200 hasta los 1.300 metros sobre el nivel del mar. Además, es la carretera más moderna de este ranking ya que fue inaugurada en 2006.

La carretera debe su nombre a la espectacular cueva que hay en lo alto de la montaña, una gran cavidad horadada en la roca por los elementos a lo largo de miles de años. Esta subida es conocida por los chinos como Tongtian (avenida hacia el cielo), y cuenta con 99 curvas que simbolizan los 9 palacios del cielo de la cultura tradicional china. Una vez en la cima, los visitantes ascienden por la escalera Tianan (escalera celeste), que tiene exactamente 999 peldaños.

Aunque si queremos evitar el peligroso tráfico de esta vía, siempre podremos coger el funicular más largo del mundo, que con 7.455 metros, parte del centro de la ciudad de Zhangjiajie para acabar en los Jardines Colgantes, a la entrada de la cueva Tian Men Shan.

9. SADDLE ROAD, Estados Unidos

La Ruta 200, conocida popularmente como Saddle Road (‘saddle’ significa silla de montar), atraviesa la isla de Hawaii de este a oeste. Fue construida en 1849 con la ayuda de mano de obra esclava para enlazar directamente las ciudades de Hilo y Kailua-Kona.

Nos encontramos con una carretera de 86 kilómetros que en su punto más alto alcanza los 2.000 metros de altitud. La ruta está salpicada de puentes de una sola dirección y áreas donde el asfalto se encuentra en pésimo estado. Tanto es así, que las compañías de alquiler de coches de la isla prohíben circular por ella.

La niebla y las curvas ciegas contribuyen también a considerar esta vía como una de las más peligrosas de Estados Unidos, aunque en los últimos años se han pavimentado muchos tramos y se han eliminado otros para aumentar la seguridad, al ser muy transitada de la isla.

 

8. TÚNEL DE GUOLIANG, China

Situado en las montañas Taihang, a 350 kilómetros de Pekín, el túnel de Gouliang fue excavado en la roca durante los años 70 por los propios habitantes de una aldea de la provincia de Henan. Los aguerridos campesinos vendieron sus cabras para poder comprar martillos y picos con los que llevar a cabo la obra. Tras cinco años de duro trabajo, el 1 de mayo de 1977 se abrió al tráfico esta ruta.

El túnel, de 5 metros de alto por 4 de ancho, tiene una longitud total de 1.200 metros y sus paredes son irregulares porque su construcción fue totalmente artesanal. Para iluminar el recorrido, los campesinos abrieron una treintena de rústicas “ventanas” de diferentes tamaños y formas en la cara exterior de la montaña, que ofrecen unas vistas de vértigo. Por supuesto, estas aberturas no cuentan con ningún tipo de protección, así que es mejor asomarse con cuidado al vacío.

Curiosamente, aunque el túnel de Guoliang es el más famoso, no es el único “robado” a la roca de estas montañas: a 8 kilómetros se encuentra el de Xiyagou y a poco más de 3 el de Kunshan.

 

7. HALSEMA HIGHWAY, Filipinas

La mal llamada autopista Halsema, en Filipinas, es una carretera de montaña en la que los deslizamientos de tierra y los desprendimientos de rocas están a la orden del día. Situada en la isla Luzón, a lo largo de 240 kilómetros atraviesa la cordillera central para unir las provincias de Baguio y Benguet con el norte de la isla.

Muchos tramos de la carretera están aún sin asfaltar y sus grandes desniveles ponen a prueba la pericia de los conductores en cada curva. La climatología tampoco ayuda ya que la humedad de la zona favorece la creación de bancos de niebla que dificultan mucho la visibilidad, lo que unido a la falta de guardarraíles en la mayor parte del recorrido hacen de esta ruta una de las más peligrosas del sudeste asiático.

La autopista Halsema fue inaugurada en 1930 bajo la supervisión del ingeniero Eusebius Julius Halsema, alcalde de la ciudad de Baguio por aquel entonces, que acabó dando nombre a la carretera.

6. LOS CARACOLES PASS, Chile-Argentina

Argentina y Chile comparten una frontera de más de 8.000 kilómetros, la mayoría de ellos dibujados sobre la cordillera de Los Andes. Para cruzar de un país a otro existen muchos pasos fronterizos, de los cuales, el más importante es el Paso de Los Caracoles, que constituye la más importante vía de comunicación entre Santiago de Chile y la región argentina de Mendoza.

Desde la vertiente chilena, la carretera asciende en zigzag por una escarpada pendiente para desembocar en el túnel de Cristo Redentor, a 3.209 metros de altitud. De sus 3.080 metros de longitud, 1.564 pertenecen a Chile y el resto a Argentina. Debido a las intensas nevadas, el camino se cierra frecuentemente al tráfico durante los meses de invierno.

Ninguna de sus curvas en horquilla cuenta con medidas de seguridad. El tráfico de vehículos pesados es intenso y hace que la circulación sea muy lenta; por esta razón fue bautizado por la población local como Paso de Los Caracoles. Pese a todo, la tasa de mortalidad no es demasiado elevada, quizás porque la velocidad a la que se recorre es reducida.

Eso es todo por hoy. La semana que  viene continuaremos con los 5 primeros puestos de la clasificación. Saludos, amantes de la carretera 😉

LAS DIEZ CARRETERAS MÁS PELIGROSAS DEL MUNDO (2ª parte)

THE OVERSEAS HIGHWAY, Estados Unidos

•abril 25, 2012 • 1 comentario

País: Estados Unidos

Longitud total: 171,4km

Altitud: 0m

Localización: Cayos de Florida (N 24º 45.1078 W 80º 58.0704)

Mejor época para recorrer: Es recomendable evitar el verano ya que el tráfico aumenta exponencialmente, y además es temporada de huracanes.

Película: Cayo Largo (John Huston, 1948). El tándem Bogart-Bacall, que tan buenos resultados dio a la Warner, protagoniza el clásico de Huston ambientado durante una fuerte tormenta en los cayos de Florida.

Cruzamos el charco por primera vez para visitar Estados Unidos, un país que cuida especialmente sus carreteras y que cuenta con una espléndida red de lo que ellos denominan ‘scenic byways’, algo así como rutas panorámicas, con más de 150 vías repartidas por todo el país.

Palmeras mecidas por la brisa tropical, bellezas en bikini y decenas de kilómetros con vistas al océano; todo esto y mucho más es lo que nos ofrece el recorrido de hoy. Comenzamos nuestro periplo por los States en el área conocida como los Cayos de la Florida, un pequeño archipiélago al sur del estado de Florida formado por 1.700 islas o cayos, que se adentra en el Golfo de Méjico.

La Overseas highway, cuya traducción más correcta sería autopista de ultramar, salta de isla en isla siguiendo la US Route 1 a través de 42 puentes que unen los principales cayos. La carretera, inaugurada en 1938, fue construida siguiendo el curso de un antiguo ferrocarril destruido por un huracán durante el Labor Day (Día del Trabajo) cinco años antes. La carretera discurre en su mayoría por el agua y durante las vacaciones de verano el tráfico se hace mucho más denso, por lo que es recomendable evitar este periodo, que coincide además con la temporada de huracanes.

Para la construcción original se aprovecharon algunos de los puentes del ferrocarril que habían sobrevivido al huracán. Con el paso de los años, muchos de estos viejos puentes han sido sustituidos paulatinamente por otros nuevos más seguros, incorporando a partir de 1958 diversos puestos de peaje. De hecho, durante los años 80 la Overseas Highway fue parcialmente reconstruida para acomodar más de dos carriles de circulación en ambos sentidos.

Los puentes clásicos más importantes, el Seven Mile Bridge, el Bahia Honda Bridge y el Long Key Bridge, fueron cerrados al tráfico –excepto una parte del Seven Mile Bridgey reconvertidos en muelles de pesca, lo que permite en la actualidad caminar por una parte de la historia viva de los cayos.

Las islas se encuentran diseminadas a lo largo del estrecho de Florida, formando una barrera natural que divide el océano Atlántico, al este, del Golfo de Méjico, al oeste. Es un área relativamente poblada en la que viven más de 80.000 personas, aunque la mayoría se concentran en unos pocos cayos. Solamente en Key West (Cayo Hueso), la última isla habitada, vive el 32% de la población total de la zona. Precisamente, su extremo sur se encuentra a tan sólo 151 kilómetros de Cuba, en el punto más meridional de los Estados Unidos continentales, lo que ha contribuido a la proliferación durante años del fenómeno de los balseros, disidentes cubanos contrarios al régimen castrista que desde los años 60 han utilizado toda clase de embarcaciones, en su mayor parte precarias, para cruzar el estrecho de Florida y huir a los Estados Unidos en busca de una vida mejor.

En este sentido, desde su descubrimiento por los españoles a finales del siglo XV hasta la llegada de los primeros disidentes cubanos, Florida ha tenido siempre una fuerte presencia de hispanohablantes, por lo que el idioma no será un problema para los que no se defiendan con la lengua de Shakespeare. En la actualidad, casi el 20% de la población del estado habla castellano.

Pero esta autopista de ultramar ofrece algo más que un simple recorrido en coche. Las características únicas de los arrecifes de coral y los manglares de Florida son el hábitat ideal para miles de peces, crustáceos, mamíferos y criaturas del mar. Las aguas de color turquesa que rodean la Overseas Highway son perfectas también para la práctica de la pesca deportiva, submarinismo y snorkeling, amén de contar con algunas de las mejores playas del país. Por todo ello, los americanos la denominan road to paradise (carretera al paraíso).

Por otro lado, Cayo Hueso, el punto más al sur, ha sido hogar de muchos grandes escritores en busca de inspiración. Durante una década, Ernest Hemingway creó aquí algunas de sus novelas más aclamadas como “Por quién doblan las campanas”, “Adiós a las armas” y “Tener y no tener”, todas además adaptadas con gran éxito al cine. Ahora, la casa que habitó se ha convertido en un museo dedicado al aventurero escritor. Otras leyendas de la literatura americana que han residido aquí son Tennessee Williams, Truman Capote, Robert Frost y Thornton Wilder, algo que se nota en el ambiente de la isla.

Por lo demás, los Cayos de Florida ofrecen al visitante una rica experiencia cultural, con influencia de diversos países del Caribe como Cuba, Bahamas o Jamaica, que por su cercanía, siempre han estado muy presentes en la vida del estado. Este influjo se nota en la arquitectura, la comida y el carácter de la población, presentes también en Miami, donde conoceremos el precio del poder…

Una visita obligada por su cercanía es el Parque Nacional de los Everglades. Con una extensión actual de 6.104 kilómetros cuadrados, sólo representa el 20% de la extensión original del humedal. Sus famosos manglares constituyen un ecosistema único que alberga la mayor concentración de alligators (caimanes) del mundo. Aunque el parque prohíbe el acceso de cualquier embarcación motorizada, en sus alrededores se ofertan recorridos más o menos largos sobre terrenos privados a bordo de los típicos drôle d’engin, como se dice en lenguaje cajún, una especie de gabarra amplia, de 5 a 8 metros de longitud, con fondo plano e impulsada por una enorme hélice posterior.

Everglades, cuya traducción podría ser “ciénagas eternas”, fue conocido por los primeros pobladores españoles como Cañaveral de La Florida.

ATLANTIC ROAD, Noruega

•abril 18, 2012 • 3 comentarios

País: Noruega

Longitud total: 8,27km

Altitud: 0m

Localización: Costa atlántica noruega (N 63º 01.0303 E 7º 21.2240)

Mejor época para recorrer: Las tormentas de otoño elevan el recorrido a la categoría de épico, aunque si se prefiere un viaje más sosegado siempre podemos optar por la época estival.

Película: Los vikingos (Richard Fleischer, 1958). Para ambientar esta ruta, qué mejor que visionar un clásico del cine de género, con un Kirk Douglas en su mejor momento.

Tras recorrer la Trollstigen Road, continuamos viaje hacia la costa norte, atravesando los fiordos en dirección a la tierra de los vikingos. Ambos recorridos son complementarios y se pueden hacer en el mismo viaje, al distar apenas 120 kilómetros entre sí.

La Atlantic Road forma parte de la Ruta Turística Nacional de 36 kilómetros de longitud que discurre entre las localidades de Bud y Kårvåg, en el noroeste de Noruega. A modo de serpiente marina, sus 8,27 kilómetros zigzaguean entre pequeñas islas hilvanadas por ocho puentes de una longitud total de 891 metros.

El gobierno noruego inició su construcción el 1 de agosto de 1983. Dada la gran complejidad técnica del proyecto y las adversas condiciones meteorológicas (los trabajadores sufrieron doce huracanes durante el proceso de construcción), su inauguración no se produjo hasta el 7 de julio de 1989. Tanto es así, que esta carretera fue elegida en 2005 como “la construcción noruega del siglo XX”. Desde entonces, millones de personas han circulado por ella bajo todas las condiciones posibles: seco, lluvia y nieve.

Mención aparte merece su puente más alto, el Storseisundet, cuya pronunciada curva le otorga un hermoso dramatismo y constituye un destacado exponente de la ingeniería moderna, amén de ser el punto más fotografiado de la ruta.

Los más aventureros eligen el otoño para realizar el recorrido porque las tormentas, frecuentes en esta estación, confieren a esta ruta un aspecto grandioso y desafiante. Si, por el contrario, nuestra idea de viaje es más familiar, entonces deberemos optar por la temporada estival, más agradecida en cuanto al clima se refiere e ideal para el avistamiento de ballenas y focas.

La carretera del Atlántico cuenta con cuatro estacionamientos panorámicos desde los que podemos apreciar la perfecta unión entre naturaleza salvaje e ingeniería. Os dejo un video promocional de las regiones de Kristiansund y Nordmøre en el que podéis admirar la ruta y el espectacular entorno:

Muy cerca de la carretera, en la bahía de Hustadvika, se puede visitar la isla de Håholmen, un pequeño emplazamiento pesquero del siglo XVII que vivía de las capturas de bacalao. Hoy, sus bellos edificios restaurados invitan al viajero a quedarse. De hecho, es posible dormir en acogedoras cabañas con vista al mar o navegar (y remar) en una réplica de un barco vikingo digno del mismísimo Odín 😉

Precisamente, esta porción de costa sigue siendo un excelente lugar para los amantes de la pesca y el buceo. En verano se organizan excursiones a diario que pueden ser contratadas tanto en el centro deportivo de Strømsholmen como en la isla de Håholmen.

Al este de la ruta se encuentra la isla de Averøy, cuya iglesia medieval de madera de Kvernes data aproximadamente del año 1300 y constituye uno de los más recientes exponentes de este tipo de templos que se conserva en Noruega. Desde su entrada disfrutaremos, además, de una hermosa vista de los fiordos Kvernes y Frei.

Dejamos finalmente la exhuberante naturaleza de Noruega, no sin gran pesar, para abandonar por primera vez el continente europeo. Sigue atento a Vive la Carretera y descubre en breve nuestro próximo destino 🙂

 
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